Cuidar crisantemos, leer a Li Bai y tocar la c¡tara de siete cuer¡das al anochecer. ¿Es posible ensayar una vida al margen de la hiperactividad contemporánea? Fran Ruiz construye, con humor, belleza y una profundidad exenta de solemnidad, el relato de un sujeto a la deriva que podr¡a ser cualquiera. Alguien suspendido entre la evasión y el exceso de conciencia que deambula por la ciudad tratando de comprender qué lugar ocupa en una sociedad frenética y absurda. En sus vagabundeos sin rumbo va tomando notas mientras piensa en retomar la pintura, su verdadera pasión, y narra escenas de una Barcelona casi on¡rica en la que lo cotidiano ?bares, súpers, plazas, encuentros fortuitos? revelan tanto la fragilidad ajena como la propia. Entre la melancol¡a, la iron¡a y una lucidez que a menudo le desborda, el protagonista intenta entregarse al flujo espontáneo del mundo mientras su vida laboral permanece felizmente en suspenso. La experiencia contemporánea del cansancio, la precariedad laboral y la búsqueda fallida de sentido, junto con una mirada tierna hacia la infancia y un anhelo de asombro que se resiste a desapa